La música ha sido siempre un referente simbólico de las sociedades, un instrumento esencial de su identidad cultural. El desarrollo de la Red en los últimos años ha transformado las pautas y las estrategias culturales que habían sido establecidas y consolidadas a través de la emergencia de los sistemas de sonido grabado y los Mass Media. Las nuevas prácticas, que poseen tanto una razón tecnológica como puramente social, han mutado los rasgos y, en ocasiones, la misma naturaleza del hecho musical, estableciendo nuevos flujos en los roles de consumo y producción, y alumbrando el carácter multidimensional del “ser musical”. En este artículo nos preguntamos por el calado de estas transformaciones, con la finalidad de comprender mejor el estado actual de la Red musical.