Coordinación del número: Virginia Guarinos
Profesora titular de Narrativa
Audiovisual y del Espectáculo.
Universidad de Sevilla

El teatro en pleno siglo XXI ya no es sólo una forma de ocio, es un signo de cultura. En esa eterna polémica entre teatro y cine primero, entre cine y televisión después, la institución teatral ha pasado a convertirse en un tótem cultural, en marchamo de intelectualidad. Pero, independientemente de la verdad o no de este hecho, lo cierto es que la teatralidad, hoy por hoy, excede al mismo teatro y se expande a otras formas de ocio, otros discursos ficcionales o no y otros medios o manifestaciones artísticas. A la irrupción en nuestras vidas cotidianas de las nuevas tecnologías hay que sumar nuestra tendencia cultural occidental a la hibridación de los últimos tiempos. Y de ese modo también el teatro se ha visto afectado, en el buen sentido de la palabra, por dichas nuevas tecnologías y éstas por aquél.
El éxito popular y de crítica obtenido por Atraco a las tres (1962) ha propiciado su consideración como un clásico de la comedia cinematográfica española. En un marco de frecuentes adaptaciones al teatro de películas que han gozado de una buena respuesta del público, la comedia dirigida por José Mª Forqué fue llevada a los escenarios durante la temporada 2001-2002 y, casi simultáneamente, su guionista y productor, Pedro Masó, fue el artífice de un remake: Atraco a las tres… y media (2003). El artículo analiza los procesos de adaptación seguidos en ambos casos y las dificultades para mantener los rasgos que singularizan la popular comedia de los años sesenta.
Se propone un modelo para el estudio de la puesta en imagen de los discursos teatrales adaptados para televisión. Una vez aclarados los conceptos de teledrama y de puesta en imagen relacionada con la puesta en escena puramente teatral, se iniciará el análisis a través de los cinco elementos fundamentales: personajes, espacio, tiempo, acción y la propia imagen audiovisual televisiva.
El presente trabajo
propone un análisis e interpretación de Caleidoscopio
de Gustavo Montes. Una fuerte articulación se revela a partir
de las tensiones entre pantalla y escenario, entre palabra e
imagen, cuyos mecanismos y estrategias nos permiten plantear
una singular expresión dramática.
Los investigadores en el campo de las Artes Escénicas y Audiovisuales, se enfrentan con la dificultad de no poder acudir directamente a su materia de estudio –en la mayoría de los casos- sino es a través de una reproducción del acontecimiento escénico. Por ello, la importancia de la metodología a seguir en los registros audiovisuales de cualquier espectáculo, se convierte en un eje fundamental, tanto para la labor de los investigadores como para los profesionales de la escena.
Hoy día, la sociedad plural y cambiante hace que hayan evolucionado valores que antes eran fundamentales. Como comenta Esteve (1995: 280) “frente a la mentalidad contemporánea del filiteísmo, que sólo valora vivir a lo grande, los profesores necesitamos recuperar el sentido de la grandeza oculto en la sabiduría”. Priorizamos objetivos y valores que ahora son “más importantes” por otros que lo son menos. Modificamos muchos aspectos en la enseñanza pero la forma, el modo de conseguirlo puede ser la de siempre, la tradicional que ha dado resultados positivos. A través de juegos y cuentos motores alcanzamos dichos fines. Juegos de siempre o que nuestras generaciones han practicado. Juegos que huyen de máquinas externas, de juegos digitales, de videojuegos... y que a través de simulaciones y dramatizaciones consiguen los efectos deseados.
La aparición de nuevos modos y medios de expresión y comunicación del último siglo han implicado una nueva manera de afrontar las formas de representación. Todas ellas, vinculadas al universo del ocio desde el punto de vista del consumidor y del negocio desde la visión del productor, suponen unas maneras de representar la realidad muchas veces poco relacionadas con la representación en el sentido de actuación y muy vinculadas al fingimiento, a la simulación cuando no a la mentira. La revisión de los términos y/o de los conceptos nos llevará a reflexionar sobre el factor humano y sus nuevas relaciones sociales con respecto al teatro y sobre el teatro en relación a las actuales maneras de reinventar roles de un modo no profesional.
Las representaciones dramáticas y espectaculares del siglo XXI no pueden circunscribirse a una sala de teatro tradicional, ni aislarse completamente de otros modos de representación que han ido naciendo cuando el mundo del teatro ya gozaba de una madurez y una resistencia invulnerable. Por ello este artículo pretende rastrear otras formas espectaculares que en la era de la informática permiten seguir hablando de conceptos tan usados por el teatro tradicional como puesta en escena, directo, intercomunicación con el público, simulacro, ensayo e interpretación. Aunque para su desarrollo, la mayor parte de las veces, no exista ni telón ni patio de butacas.
Este artículo presenta una serie de reflexiones respecto a la incidencia performativa del desarrollo tecnológico en la configuracón de las subjetividad/es contemporáneas, en el contexto del capitalismo postindustrial, a través de un análisis cualitativo en torno al proceso de transformación política y poética del teatro independiente en Córdoba-Argentina en la última década. Teórica y metodólogicamente se retoman aportes de la Teatrología, los Estudios de la Peformance, el Psicoanálisis y otros abordajes que indagan la relación entre tecnología/s y arte/s. Se describen ciertos efectos del uso de tecnologías numéricas en diversas áreas: dramaturgia, producción escénica y gestión cultural, proponiendo reemplazar las categorías teatro virtual y teatro tecnológico por teatro de cyborgs a los fines de dar cuenta de la diversidad y el carácter glocal de estos acontecimientos.
Antonio Álamo es mucho más que un dramaturgo. Desde 2004 es el director del Teatro Lope de Vega de Sevilla, una faceta que deja entrever sus inquietudes por la escena teatral, la novela, y su pasión por los clásicos de siempre. Este cordobés licenciado en Derecho es un erudito de las letras y representa en pleno siglo XXI la frescura de un buen conocedor del mundo del teatro que acepta los nuevos cambios de la escena actual. A pesar de su juventud, ha escrito obras de teatro, novelas, relatos y ensayos, y sus innovadoras ideas le han dado grandes éxitos a nivel personal y profesional.
Texto cedido para esta publicación por el autor. Ha sido escrita pensada para ser puesta en escena utilizando nuevas tecnologías teatrales y de la comunicación. Como autor, de sus obras estrenadas, cabe destacar: Farsas Maravillosas, Bufonerías, Quién mal anda, A solas con Marilyn, El extraordinario vuelo de los ángeles.