La Retórica, una disciplina antigua que data del siglo V a.c., está muy presente en Internet, un medio de comunicación social que nació en el siglo XX. La Antigüedad Clásica renace para esclarecer este fenómeno de las nuevas tecnologías de la información. La Retórica ayuda a explicar el intrincado concepto de Internet, a facilitar su práctica cotidiana y a su construcción de una forma ordenada y sistemática.
The Rhetoric, an ancient discipline that dates of the Vth century B.C., is very present in Internet, a mass media that was born in the XXth century. The Classic Antiquity is reborn to clarify this phenomenon of the new technologies of the information. The Rhetoric helps to explain the intricate concept of Internet, to facilitate his daily practice and to his construction of an arranged and systematical form.
Retórica - Internet - Web - Metáfora - Comunicación.
Roberto Gamonal Arroyo
Todo el concepto de Internet está basado en la gran metáfora de la Red de Redes: millones de puntos de comunicación esparcidos por la faz de la Tierra conectados por una intrincada red tejida de cables que ni la mitológica Aracne hubiera sido capaz de hilar mejor.
La Retórica está presente en la Web desde su conceptualización hasta su práctica cotidiana. Un breve repaso por la terminología empleada en todo lo relacionado con el ciberespacio nos aclarará un poco más este punto. 1 José Antonio Millán escribía una columna semanal titulada "Vocabulario de ordenarores e Internet" en el suplemento Ciberpaís que se publicaba los jueves con el diario El País. También trata de estos y otros temas en su interesante página web: http://jamillan.com.
Internet es concebido como un gran océano de información en el que el usuario es el navegante, cibernauta (vocablo derivado del griego kybernetes, que se traduce como timonel, es decir, la persona que gobierna un barco) o internauta (término que proviene de la palabra latina nauta, que significa marinero). Éste accede a esos datos navegando entre los millones de sitios que hay en la Red. Para ello utiliza un software específico que se denomina navegador. Existen usuarios que publican diariamente comentarios, reflexiones o ideas en los denominados weblogs o cuaderno de bitácora. Y como no, los conocidos piratas o hackers, cuyas acciones pueden llegar a bloquear y boicotear los servidores interrumpiendo el servicio a los usuarios.
Las páginas web están alojadas en un servidor que se llama anfitrión (en inglés host). Los usuarios que quieren tener su página visible en la Red son los huéspedes y tienen que pagar su hospedaje (o hosting). Los chats están divididos en habitaciones o salas (chat rooms) en los que se tratan temas específicos. Además las páginas web tienen asistentes, que son pequeños programas que ayudan al usuario, como por ejemplo, los motores de búsqueda. Por último, las listas de distribución están controladas por un mayordomo, es decir, un software de gestión que identifica a los invitados y distribuye por correo electrónico todos los mensajes a los distintos grupos.
O mejor dicho, cibersociedad. Todas las web siguen un protocolo: el TCP/IP (Protocolo de Control de Transmisión / Protocolo de Internet), modelo basado en el esquema cliente (ordenador que solicita una información) y servidor (computadora que presta ese servicio). Los códigos de programación que se generan en las páginas están plagados de etiquetas mediante las cuales se configura el aspecto y colocación de los elementos en el documento web. La Red no escapa a la jerarquización y los roles sociales. Así aparece la figura del webmaster (palabra compuesta a partir del término latino magíster, que significa persona con autoridad) como administrador del sitio y su equivalente femenino webmistress. Los internautas con intereses y aficiones comunes se agrupan y reúnen en comunidades virtuales. También se producen migraciones de datos cuando los servidores que alojan mucha información se quedan obsoletos.
La Red está repleta de caminos que se ramifican en innumerables direcciones y que finalmente nos conducen a numerosos lugares concretos o sitios (del inglés site, otra forma de denominación para las páginas web). Son concretos porque cada uno tiene su propia dirección o dominio para ser localizados con facilidad. A los sitios de gran tamaño que pretenden ser la página en la que los internautas comiencen su acceso a Internet se les denomina portales. Internet es un espacio físico que parece estar sobre nosotros, los usuarios, en el puedes subir o colgar (upload)documentos y también bajártelos (download). También es un lugar que puedes visitar de forma libre y, en algunos casos, de forma restringida a través de su portada (homepage) como puerta de acceso.
La Red se concibe como una gran tela de araña. Utilizamos un ratón para movernos e interactuar por este espacio. La estructura de organización de las páginas web se basan en un árbol cuya raíz es la página inicial y cuyas ramificaciones son las páginas secundarias. Como en todo ecosistema, hay virus que nos pueden infectar. Los virus pueden ser latentes o mutantes. A algunos se les llama gusanos. Otros tienen nombre mitológico como el Caballo de Troya. Para contrarrestar sus efectos, tenemos los antivirus o vacunas. Muchas veces los códigos de programación tienen bichos (bugs), que producen pequeños fallos en el funcionamiento y para desparasitarlos, se usan la herramienta debugger. Por todo esto, Internet no siempre es un espacio limpio y, a veces, recibimos spam o correo basura.
La Red está configurada por numerosas carreteras por las que los datos circulan en múltiples direcciones. En horas punta, el tráfico se colapsa y los internautas se mueven por la Web con muchas dificultades. Gracias a los enlaces, pueden pasar de un punto a otro y siguen una ruta a través de las páginas que están diferenciadas y separadas por el símbolo de la barra (“/”). Si se pierden o quieren encontrar un atajo, utilizan un mapa. Muchas veces algunos de estos caminos están cerrados al tráfico porque se encuentran en construcción. Los datos se pueden quedar en cola, es decir, están a la espera de procesamiento. Algunos usuarios pagan un peaje más elevado por circular por la banda ancha. En definitiva, Internet es también un viaje.
La información en la Web es un objeto o mercancía con la que se transacciona y se hacen intercambios. Los archivos se pueden cargar y descargar y ocupan un espacio determinado que se corresponde con su peso en kilobytes (Kb). Los objetos interactivos son manipulables: se pueden pinchar o hacer click y cambian de forma y/o color al interactuar con ellos. También podemos hacer la compra en tiendas online. En ellas seleccionamos los productos que queremos y los metemos en un carrito de la compra. Para venderlos, los ponemos en un escaparate online. Es el comercio electrónico, que cuenta para las formas de pago con los servicios de la banca online. Debido a la actividad económica que se desarrolla en la Red, Internet es también una empresa.
La Web es un lugar de trabajo en el que puedes comunicarte con tus proveedores y clientes, buscar datos, investigar, analizar... La información está contenida en archivos o documentos y bases de datos. Éstos a su vez está guardados en carpetas que están dentro de un directorio. Si quieres borrarlos, los tiras a la papelera. También te puedes organizar con una agenda que proporciona la mayoría de los servicios de correo electrónico. Para autentificar ciertos documentos, necesitas una firma electrónica y para solicitar información o un servicio, tienes que rellenar un formulario.
La herramienta del correo electrónico o e-mail está basada en el servicio de correo postal tradicional. Cada persona tiene una o varias direcciones de correo electrónico. Puedes enviar y recibir correo. Cuando lo recibes, abres tu buzón y tienes una lista de contactos o libreta de direcciones en las que se guardan todos los potenciales destinatarios con su dirección. Puedes responder directamente al mensaje que te han enviado y puedes enviar un mensaje a la vez a todos los usuarios que están en la lista de contactos. Los mensajes están construidos como una carta con su encabezamiento, en la que se pone la dirección del destinatario (“Para:”) y el tema o asunto del mensaje; con su cuerpo de texto, en el que se escribe el mensaje propiamente dicho, y su final, en el que puedes poner tu firma, con tu nombre, apellidos, dirección postal y electrónica, número de teléfono, cargo o profesión, etc.
La Web también es un lugar donde se puede enseñar y aprender. Existen numerosas páginas de instituciones dedicadas a la enseñanza virtual o e-learning, en las que se imparten cursos online. Los profesores y alumnos se reúnen en un aula virtual. El material didáctico toma la forma de un libro electrónico (e-book). Los alumnos cuentan con una biblioteca, en la que se proporcionan textos, apuntes y enlaces de interés. Se pueden informar o realizar gestiones académicas en la secretaría. También pueden contactar con el profesor mediante tutorías para las que se utilizan los servicios de correo electrónico, chat, foro y videoconferencia. Los profesores pueden hacer exámenes a sus alumnos y éstos obtienen su calificación en muy poco tiempo.
La Red es la “biblioteca de Alejandría” del siglo XXI y crece cada día más de manera exponencial. Existen numerosas publicaciones online de los más diversos temas. Pero Internet no sólo es una biblioteca, también es una pinacoteca, una discoteca y una videoteca. O todo a la vez, debido a su carácter multimedia. Podemos visitar un museo virtual, bajarnos vídeos y música. Las manifestaciones artísticas en la Web se denominan net-art. Los net-artistas utilizan la Red como un lienzo en el que dibujan, componen música, escriben, graban vídeo, publican imágenes e interactúan con el usuario desde su propia obra.
El ciberespacio representa la forma de democracia más pura. No existen fronteras, no importa el sexo, la raza, la religión, la clase social, las ideas políticas... La Red es tan amplia que no puede ser controlada por ningún estado o gobierno. Cualquier persona puede publicar lo que quiera en Internet sin ningún tipo de censura. La información circula libremente por la Red y cualquiera puede acceder a ella mediante un ordenador, conexión telefónica y módem. Es un medio de carácter abierto y participativo debido a su facilidad de interacción. Fruto de esta libertad de expresión son los foros en los que los internautas opinan sobre diversos temas sin ninguna cortapisa. Para preservar su buen funcionamiento existe la figura del moderador. Incluso existen en la Red movimientos políticos que se engloban en el término netactivismo. Muchos opinan que, debido a esta falta de control, Internet se asemeja más a la anarquía que a la democracia.
Todos estos ejemplos (y algunos más que surgirán con nuevos usos de Internet) están plagados de figuras retóricas que nos ayudan a entender y comprender mejor el funcionamiento de Internet y acercarlo a las personas sin conocimientos informáticos mediante comparaciones entre la realidad virtual y el mundo real. El mismo término “realidad virtual” es un oxímoron, una figura retórica que une dos términos opuestos.
La metáfora es la figura omnipresente en Internet. Pero se utilizan muchas más como la personificación o prosopopeya, el símil, la metonomia, la sinécdoque, la hipérbole, la elipsis...
Con estas figuras, los vocablos que utilizamos en nuestra vida cotidiana adquieren una nueva dimensión cuando se trasladan a Internet. Se añaden más significados a palabras que cuyas acepciones eran más limitadas en nuestro mundo real. El uso del e-mail, basado en nuestra idea cotidiana de correo, ha conseguido que cambie nuestro concepto de la comunicación entre las personas.
Pero la Retórica no sólo ha influido en el plano lingüístico de Internet. También en el visual. Los diseñadores de páginas web han tomado estas figuras retóricas para aplicarlas en el diseño de interfaces y, de esta forma, persuadir al internauta para que permanezca el mayor tiempo posible en una página y facilitar su navegación. Este tema será tratado de forma somera para ser desarrollado extensamente en otro artículo de próxima realización.
Queda patente pues, la estrecha relación entre la Retórica (una disciplina que nace en la Antigüedad Clásica y que se desarrolla a lo largo de la Historia con altibajos) e Internet (un medio de comunicación apenas recién nacido que parece sacado de una novela de ciencia ficción). Y para acercar en el tiempo estas dos entidades separadas por más de 25 siglos, permitidme una última comparación entre la Retórica e Internet 2 Bice Mortara, en su libro Manual de Retórica, fecha los orígenes de esta disciplina en el siglo V a. c. en Siracusa, donde los tiranos Gelón y su sucesor Gerón I expropiaron multitud de terrenos que fueron repartidos entre los mercenarios. Tras el derrocamiento de la tiranía, comienza una larga serie de procesos judiciales para reclamar las propiedades confiscadas en la que los litigantes se defendían con una eficacia instintiva. Córax y su discípulo Tísias, considerados los padres de la Retórica, ordenaron esos conocimientos proporcionándoles un método y una técnica..