Número 5 Retórica

RETÓRICA MUSICAL
El madrigal Io pur respiro

Iván Cartas Martín

Licenciado en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad Complutense de Madrid

Versión completa del artículo

 

1. Retórica y música

2. Conceptos retórico-musicales

3. Figuras musicales

3.1. Figuras de Repetición Melódica

3.2. Figuras Basadas en la Imitación Vinculada a la Fuga

3.3. Figuras Formadas Por Estructuras Disonantes

3.4. Figuras Constituidas por Intervalos.

3.5. Hypotyposis

3.6. Figuras Referentes al Sonido

3.7. Figuras Formadas por Silencios

4. El madrigal

5. Carlo Gesualdo, “El Príncipe Loco de Venosa”

5.1. Análisis del madrigal ”Io pur respiro”

6. Conclusiones

Bibliografía

 

6. Conclusiones

A lo largo de este estudio hemos abordado la evolución de la retórica musical desde que Quintiliano en el S. XVI reflejara su importancia, apuntada ya antes por otros autores. A partir de entonces caracterizamos la evolución de la poética musical, citando sus épocas doradas en el renacimiento y el barroco, y su decadencia en épocas posteriores. El madrigal de Gesualdo que hemos analizado muestra perfectamente cómo la simbiosis entre texto y música aúna el poder expresivo de ambos elementos que a la vez, se complementan en formas musicales como la que aquí hemos analizado. Esa simbiosis, esos madrigalismos han tenido lugar en torno a ciertos aspectos como hemos visto en el análisis, con el objeto de resaltar ciertas ideas y palabras, como suspiro, dolor o desgracia; palabras muy significativas si tenemos en cuenta las circunstancias que rodearon su existencia. El empleo de las figuras retóricas ha sido una constante al servicio de lograr un objetivo único: llegar a un grado de expresividad imposible de alcanzar sin la vinculación de ambos elementos. Se accede así a un universo expresivo mayor que tuvo en el madrigal su principal soporte.

No obstante, y pese a lo explicado, sería un error circunscribir el auge de la retórica musical al madrigal renacentista o al barroco. Sin duda, en muchos de los procedimientos compositivos de todas las épocas están implícitos los procedimientos retóricos; en formas musicales como la sonata tan desarrolladas durante el clasicismo o el romanticismo, se plasma de un modo particular el discurso musical en el que podemos encontrar numerosas semejanzas respecto a la oratoria. Las partes que estableciera Gallus Dessler en su Preacepta musicae peticae de 1563, exordium, medium y finis, pueden percibirse perfectamente en la estructura tripartita de la sonata; en su exposición, su desarrollo y su reexposición. Pero más allá de la estructura formal, todo procedimiento compositivo consta de unidad, variedad y equilibrio. Los procedimientos y figuras retóricas contribuyen a lograr esos elementos. Elementos que también deben aparecer en una obra poética. Al fin y al cabo, música y poesía son dos mundos paralelos que en ocasiones se unen, como hemos visto aquí en el madrigal, y como vemos también en otro gran género musical: la ópera.

Sin embargo, sería un error pensar que la edad de oro de la retórica ya hubiera pasado. Seguramente su renacimiento no tendrá lugar en el modo en que nació y logró su mayor desarrollo. La música es sólo un ejemplo de cómo la retórica puede ser usada en otros lenguajes y así está sucediendo, ya que es bajo otros lenguajes donde aflora con fuerza. No podemos olvidar la imagen como un soporte perfectamente válido para el desarrollo de esta vieja disciplina; especialmente en un mundo en el que prima lo audiovisual; inmersos en una sociedad de consumo en la que estamos sometidos constantemente al reclamo publicitario. Es quizá en este ámbito, la publicidad, donde la elocuencia y la persuasión son imprescindibles. En un mundo en el que la saturación de mensajes e información es una constante, se hace necesario recurrir a formas de articular la imagen, el sonido, y la palabra de forma que penetren en la sociedad.

Lo que sí ha quedado sumamente claro, a mi modo de ver, es la relación poético-musical a través de la retórica. Podríamos decir que las palabras son a la poética lo que los sonidos a la música. Por ello, su articulación no tiene porqué diferir tanto. El empleo de la retórica, en muchas ocasiones de forma paralela, compartiendo figuras y procedimientos, es un buen ejemplo de ello.

 

Anterior Siguiente