Número 6 Creatividad

LA CREDIBILIDAD DE LA VOZ COMO ASPECTO PERSUASIVO DE CREACIÓN RADIOFÓNICA

M. Julia González Conde

Profesora de Información y Comunicación Audiovisual.
Universidad CEU- San Pablo.

Versión completa del artículo

 

1. Voz, credibilidad y efectos persuasivos

2. La Voz como comunicación afectiva

3. Cualidades expresivas de la Voz

3.1. La voz según su tonalidad
3.2. La importancia de los signos extralingüísticos

4. ¿Qué entendemos por credibilidad?

4.1. La credibilidad de la voz
4.2. Técnicas concretas de voz en la expresión oral

5. Algunos puntos importantes

Referencias bibliográficas

 

En este artículo consideramos la importancia de la palabra hablada, en el ámbito informativo, en particular, y comunicativo, en general, como elemento creíble y transformador de la imagen auditiva.

Como la palabra hablada encierra muchos aspectos analizables, tan sólo examinamos las características que dan viveza y expresividad al sonido de nuestra voz, aspectos que crean individualismo y creatividad a nuestra expresión y que, posteriormente, vamos a relacionar con los elementos y efectos de la credibilidad, aplicados al medio radiofónico, a sus técnicas y comunicadores elegidos como muestras representativas para nuestro estudio. Para explicar todo esto, se ha elaborado un trabajo de campo con el objeto de determinar distintas formas de habla en varias profesiones, elegidas por su necesidad de ser creíbles.

 

1. Voz, credibilidad y efectos persuasivos

Se podría encuadrar la voz dentro de los estímulos externos que, como afirman muchas corrientes de investigación y ya anunciaban Demócrito, Platón o Aristóteles como componentes de percepciones inconscientes, provocan procesos psíquicos que afectan y estimulan nuestra conducta al margen de nuestra voluntad. Es la percepción subliminal que tanto ha dado de sí en el campo publicitario.

En nuestra observación señalamos que, también a través de una voz de procedencia oculta y que emerge de un aparato de radio percibimos mensajes que no ven nuestros ojos, pero sí nuestra mente. En muchas ocasiones, la percepción no es consciente porque la recibimos sin resistencia alguna, lo que supone un gran peligro sobre todo si existen informaciones connotativas asociadas a valores políticos, sociales o culturales, difíciles de enjuiciar.

Nos decía el filósofo escocés David Hume en su Tratado de la Naturaleza Humana (1740) que: nada anima más poderosamente una afección que ocultar parte de un objeto, dejándolo como en sombras, con lo que al mismo tiempo que se muestra lo suficiente para predisponernos a favor del objeto, se deja todavía un trabajo a la imaginación (...) a la incertidumbre (...) el esfuerzo realizado por la fantasía a fin de completar la idea, excita los espíritus animales, confiriendo la fuerza adicional a la pasión ” (1977:62)

Los mensajes radiofónicos intentan lograr la máxima efectividad y significación en el menor tiempo posible; ofreciendo, además, todas las armas persuasivas necesarias de atracción del oyente a un ritmo demasiado acelerado para el conocimiento consciente.

No hay tiempo para la reflexión.

Asimismo, otros factores utilizados en el lenguaje radiofónico como la repetición de ideas y términos, la sobrecarga informativa, la falta de previsión del mensaje recibido o el enmascaramiento de ciertos contenidos con la incursión de elementos musicales o efectos de sonido, introducen al discurso radiofónico dentro de las técnicas subliminales, dispuestas a conseguir un efecto inmediato.

Si a todo esto le unimos el ingrediente de una voz radiofónica, personal y seductora, las consecuencias efectivas no dejan paso a la duda.

 

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