Número 7 Educación

NUEVOS RETOS EN LA EDUCACIÓN DEL SIGLO XXI:
Uso de Internet, mejorar la reputación de la escuela pública e introducir la ética profesional

Isidoro Arroyo Almaraz

Profesor Titular Universidad Rey Juan Carlos

e-mail: isidoro.arroyo@urjc.es

 

Versión completa del artículo

 

1. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación

2. Los cambios introducidos por la Sociedad de la Información

3. La ética y la reputación en la educación

4. Nuevas exigencias al sistema educativo

5. Conclusiones

Referencias bibliográficas

 

5. Conclusiones

La nueva racionalidad tecnológica que surge como consecuencia de la utilización de herramientas tecnológicas informáticas está ampliando el abanico de habilidades y competencias necesarias para aprender. La Concepción Universal de la Cultura de la UNESCO definía el aprendizaje como una tarea múltiple que debía contemplar aprender a conocer, ser, vivir y hacer.

Estas competencias modales reclaman el concurso de inteligencias múltiples, necesarias hoy día, para realizar un aprendizaje óptimo. Aprender a conocer nos remite a la inteligencia cognoscitiva, aprender a ser persona a la inteligencia emocional, aprender a vivir entre personas a la inteligencia social y, por último, aprender a hacer cosas con el conocimiento, a un nuevo modelo de inteligencia que podemos definir como inteligencia tecnológica; es decir, aprender a hacer cosas con las computadoras.

Si cambian las tareas, deberán cambiar también la importancia de las inteligencias necesarias para llevarlas a cabo y los modelos de razón que utilicemos para negociar con la realidad.

Tradicionalmente hemos utilizado la razón argumentativa para adquirir el conocimiento abstracto; la razón demostrativa, con evidencias o con imágenes, para adquirir el conocimiento emocional; y la razón dialógica para desarrollar las habilidades sociales. Con esta misma lógica, también podemos hablar de la existencia de un nuevo modelo de razón tecnológica instrumental, necesaria para obtener el conocimiento de las computadoras.

El conocimiento tradicional se adquiere a través de la inteligencia cognoscitiva y ésta a su vez se desarrolla con el aprendizaje. El prestigio del C.I. lo ha llevado a convertirlo en un predictor de éxito escolar. De manera que la escuela ha prestigiado a los alumnos inteligentes en detrimento de los menos inteligentes. Hoy en día es una práctica habitual seguir midiendo el C.I. de los alumnos de forma colectiva como herramienta de pronóstico de éxito escolar o de forma individual como herramienta de diagnóstico del fracaso escolar.

Buena parte de las mejores prácticas educativas en el ámbito del conocimiento tradicional han desarrollado las competencias de:

-Informarse , para lo que se ha necesitado mayoritariamente de las habilidades lectoras; de ahí el prestigio que tiene la lectura en el sistema educativo y, en menor media, las técnicas de estudio.

-Interpretar , para lo que se ha necesitado de habilidades en las técnicas del comentario de textos.

-Conocer , es decir transformar la información a través de la interpretación en conocimiento. Para lo que se ha necesitado del aprendizaje significativo y del aprendizaje funcional.

La educación emocional se adquiere a través de la inteligencia emocional y ésta su vez se desarrolla con los sentimientos. El sistema educativo ha tolerado objetivos emocionales, fundamentalmente, en los programas de atención a la diversidad: programas de refuerzo educativo, las malogradas adaptaciones curriculares, los programas de diversificación curricular. Y los ha abandonado en la enseñanza convencional.

La educación social se adquiere a través de las habilidades sociales, tan reivindicadas en los últimos tiempos de disrupción y violencia escolar. El sistema educativo las ha ofertado mayoritariamente con los grupos de educación compensatoria y con los grupos específicos.

Por último, la educación tecnológica, que desarrolla la inteligencia tecnológica a través de la razón instrumental, se hace cada vez más necesaria para dotar a los alumnos de las habilidades necesarias para su inserción en la sociedad de la comunicación. La accesibilidad a la información a través de las interacciones con las nuevas interfaces . La selección de nuevos contenidos multimedia e hipermedia que rompen la reverencia única a la autoridad del libro de texto, como si se tratara de un libro sagrado. Las habilidades para utilizar múltiples datos procedentes de fuentes diversas y las nuevas formas de trabajo cooperativo a través de Internet: blogs , foros, chats , etc. sólo se pueden adquirir si se contemplan rigurosamente la tecnología como una exigencia más en este nuevo concepto de inteligencias múltiples tan presentes en la literatura pedagógica de todos los tiempos.

 

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